Iglesia Gran Comisión, Monterrey
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Quienes Somos

Gran Comisión Latino América es una asociación de iglesias, unidas por nuestra doctrina, valores centrales, historia y por común llamado a hacer discipulos de Jesucristo de todas las naciones. Somos 38 iglesias presentes en 10 paises, siendo estos: Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Rep├║blica Dominicana y Venezuela.

Todavía nos falta plantar iglesias en Argentina, Brazil, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Urugay, Puerto Rico, Republica Dominicana y Cuba.

Nuestra historia comienza en Honduras alrededor del 1973, y en el presente nuestras oficinas principales están ubicadas en Miami, Florida. Tambien contamos con una oficina regional en San Pedro Sula, Honduras.

NUESTRA VISION

Hacer de cada no creyente un discípulo.

NUESTRA MISION

Mateo 28:18-20:

18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

DECLARACION DE VALORES

Enunciados acerca de nuestras creencias, convicciones y conducta que nos caracterizan como movimiento.

LAS ESCRITURAS:

Nuestra autoridad final en doctrina y práctica son las Sagradas Escrituras. II Timoteo 3:16; Santiago 1:22-25 Nuestro compromiso: Aplicar las verdades bíblicas en todas las facetas de la vida.

LA GRACIA DE DIOS:

La gracia de Dios nos salva y nos capacita para vivir la vida cristiana en santidad y servicio a Dios. Tito 2:11-14; II Timoteo 2:1
Nuestro compromiso: Guardar en el corazón el genuino deseo de crecer en humildad.

LA FAMILIA:

La familia es el núcleo de relación que fortalece todos los otros. I Timoteo 3:4,5; 5:8; Colosenses 3:18-21
Nuestro compromiso: Establecer excelencia en las relaciones familiares basadas sobre principios bíblicos.

LA UNIDAD:

La base de nuestra unidad práctica se fundamenta en la relación existente en la Trinidad. Juan 17:21-23; I Corintios 1:10; Efesios 4:1-6
Nuestro compromiso: Cultivar el amor incondicional y la lealtad entre nosotros.

EL SERVICIO:

Cada creyente ha sido puesto y capacitado por Dios para servir en la iglesia. Romanos 12:3-8;
Efesios 4:11-16
Nuestro compromiso: Servir plenamente para la edificación del Cuerpo de Cristo.

EL LIDERAZGO:

La multiplicación y capacitación continua de líderes en todos los niveles es un quehacer vital de los pastores.
I Timoteo 3:1; Efesios 4:11-12; Mateo 9:37-38
Nuestro compromiso: Desarrollar líderes capaces de realizar con excelencia la obra de Dios.

LA IGLESIA LOCAL:

La iglesia local, en coordinación con el ministerio apostólico, es el centro de operaciones para llevar a cabo la voluntad de Dios aquí en la tierra.
Hechos 2:41-47; I Timoteo 3:15
Nuestro compromiso: Laborar arduamente para que la iglesia crezca en calidad y cantidad.

LA GRAN COMISION:

Estamos bajo mandato de Dios de hacer discípulos a todas las naciones en nuestra generación.
Mateo 28:18-20; Colosenses 1:6; Hechos 1:8
Nuestro compromiso: Entregar nuestras vidas por la causa de alcanzar a cada persona con el Evangelio.

DECLARACION DE FE

Enunciados acerca de nuestras creencias, convicciones y conducta que nos caracterizan como movimiento.

LAS SAGRADAS ESCRITURAS

La Biblia, formada por sesenta y seis libros, en Antiguo y Nuevo Testamento, es la base única de nuestras creencias. Fue inspirada verbal, completa y únicamente por el Espíritu Santo; y fue escrita sin errores en los manuscritos originales. Como Palabra de Dios, es la autoridad suprema y final en cuanto a la fe, la conducta y la vida en todas las épocas.

DIOS

Hay un solo Dios, infinito en santidad, justicia, gracia, misericordia, y amor. Él es el creador del universo. Es el único omnipotente, omnisciente, omnipresente. Es uno en esencia, pero subsiste eternamente en tres personas -Padre, Hijo y Espíritu Santo- quienes poseen características de personalidad y todos los atributos de la Deidad.

JESUCRISTO

Dios el Padre, por Su propia voluntad y por Su amor a la humanidad, envió a Su Hijo Jesucristo al mundo, a reconciliar a los pecadores con Dios. Jesucristo fue concebido por obra del Espíritu Santo y nació de una virgen. Él es Dios hecho carne, siendo verdadero Dios y verdadero hombre a la vez. Jesucristo vivió una vida sin cometer pecado alguno y voluntariamente sufrió y murió crucificado como nuestro sustituto para pagar la condena de nuestros pecados. Esto satisfizo la justicia de Dios, permitiendo así la salvación de todo aquel que confía solamente en Él. Resucitó de entre los muertos, con el mismo cuerpo -pero ahora glorificado- con el cual vivió y murió. Ascendió corporalmente al cielo, y se sentó como Rey a la diestra de Dios el Padre, desde donde, como único mediador entre Dios y los hombres, hace intercesión por los suyos, gracias a los méritos propios de Él.

EL ESPÍRITU SANTO

El Espíritu Santo da a conocer a Jesucristo y lo glorifica; persuade de pecado, de justicia y de juicio a los seres humanos; e imparte nueva vida a aquellos que pone su fe en Jesucristo. Él mora permanentemente en todos los creyentes; y desde el mismo momento en que ocurre el nacimiento espiritual los bautiza para hacerlos miembros del Cuerpo de Cristo; y los sella como garantía de su salvación eterna. El Espíritu Santo da el poder para el crecimiento en santidad. También, según la soberana voluntad de Dios, el Espíritu Santo reparte a cada creyente diferentes dones espirituales para la edificación mutua, y para el servicio cristiano en general. Algunos de los dones del Espíritu Santo no tienen base bíblica para su pertinencia o necesidad en la actualidad, pues cumplieron su propósito durante el período de la fundación y establecimiento de la Iglesia.

EL HOMBRE

Dios creó al hombre a Su imagen y semejanza. El hombre, de la manera como originalmente fue creado, era inocente delante de Dios. Pero el hombre escogió desobedecer a Dios, y en consecuencia, el pecado entró en el mundo y el hombre se apartó de su Creador, cayendo así en condenación. Por esto, todos los seres humanos nacen con una naturaleza pecaminosa, y sin vida espiritual; siendo totalmente incapaces de agradar a Dios en y por sí mismos.

LA SALVACIÓN

Los seres humanos son librados de la penalidad de sus pecados por medio de creer en el favor inmerecido que Dios ofrece, no como un resultado, en totalidad o en parte, de sus propias obras, de su bondad, o de alguna ceremonia religiosa. La salvación es la reconciliación permanente con Dios mediante la obra de Jesucristo realizada completamente en la Cruz. Dios ofrece libremente la salvación para toda la humanidad, pero sólo declara justo a aquel pecador que recibe, mediante la fe personal, la salvación provista gracias a esa obra redentora.

LA SEGURIDAD ETERNA

Todos los que han nacido de nuevo, pueden, por las promesas confiables de Dios, estar completamente seguros de su vida eterna, desde el momento mismo que ellos depositaron su fe en Jesucristo. No podrán perderla nunca jamás. Esta seguridad no se debe a ninguna clase de mérito humano, sino a la obra consumada de Jesucristo, quien pagó completamente por los pecados de ellos, y al Espíritu Santo que es dado como garantía de la salvación.

LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS

Al morir físicamente, el creyente entra de inmediato a la comunión eterna y consciente con Dios, aguardando la resurrección de su cuerpo para recibirlo en gloria y bendición perpetua. El no creyente, en cambio, al morir físicamente, pasa de inmediato a la separación eterna y consciente sin gozar de la presencia de Dios, aguardando la resurrección de su cuerpo para recibir juicio, condenación y perdición eterna.

EVENTOS FUTUROS

El Señor Jesucristo trasladará a la Iglesia al Cielo antes de la Tribulación. Al final de ese período de siete años, regresará a esta Tierra -corporal, visible y personalmente- para establecer Su Reino Milenial, el cuál es previo a la Nueva Creación de Cielo y Tierra.

LOS ÁNGELES

Los ángeles son seres espirituales creados, con personalidades dos tipos: los no caídos, que sirven a Dios en el cumplimiento de sus propósitos y sirven también en beneficio de los creyentes; y los caídos, Satanás y sus demonios, que se oponen a Dios pero que fueron vencidos por Jesucristo en la cruz, por lo que tendrán su fin en el lago de fuego. Satanás y sus demonios también se oponen activamente al trabajo de la iglesia y a la vitalidad espiritual de los cristianos.

EL BAUTISMO Y LA CENA DEL SEÑOR

Jesucristo ha instruido a quienes creen en Él, que sean bautizados en agua como un símbolo de su nuevo nacimiento. El bautismo debe hacerse por inmersión y sólo es para quienes personalmente han recibido a Jesucristo como su Salvador. Jesucristo también instituyó la “Cena del Señor” para memoria de Su sufrimiento, muerte y resurrección, hasta que Él regrese. Ni el bautismo ni la “Cena del Señor” tienen algún mérito en ayudar a alguien a obtener o preservar la salvación. Tampoco otorgan ninguna capacidad especial para el servicio cristiano.

LA IGLESIA

Todos los creyentes de todas las naciones, desde Pentecostés hasta el Arrebatamiento, integran la iglesia universal. Los creyentes son llamados a congregarse habitualmente en iglesias locales -para adoración, oración, comunión y enseñanza-, a fin de crecer conforme a la imagen de Jesucristo, y para ser equipados para llevar a cabo la “Gran Comisión” que Jesucristo dio a Sus discípulos en Mateo 28:18-20.

NUESTRA HISTORIA

En 1973, un joven llamado Nelson Guerra entregó sinceramente su vida para servir a Cristo. Una carta enviada por una amiga fue lo que Dios usó para que Nelson pensara sobre la Vida Eterna. Desde el momento de su conversión, Nelson fue un valiente cristiano que audazmente hablaba a otros sobre Cristo, allá en Tegucigalpa, la capital de Honduras, donde residía en aquel entonces.

Muy poco tiempo después, asociándose con un misionero procedente de la Universidad Bíblica de la Florida, Nelson se involucró con otro pequeño grupo en San Pedro Sula, la segunda ciudad más importante de Honduras. Fué ahí cuando Nelson comprendió que el ministerio demandaba de él más estudio y capacitación, por lo que se mudó a los Estados Unidos para asistir a una universidad bíblica. Fue entonces cuando este joven estudiante conoció a los líderes del movimiento “Gran Comisión” de los Estados Unidos , quienes contribuyeron a cautivarlo con el mandamiento de Jesucristo de llevar el Evangelio a cada nación. En su corazón se dio cuenta de que Dios quería levantar a misioneros latinoamericanos, y que él debía ser uno de ellos.

Unos meses después de su graduación como Licenciado en Educación Bíblica, Nelson, quién recientemente se había casado con Lucy, regresó a Honduras en 1980. Ellos volvieron a unirse al grupo que Nelson había iniciado antes de viajar a estudiar, trayendo una perspectiva fresca por cumplir la Gran Comisión de Jesucristo en esta generación. Explicó que la iglesia era la principal responsable de proclamar el Evangelio, así como de desarrollar a sus líderes en carácter, doctrina y habilidades para el servicio cristiano. Adicionalmente, Nelson estimó que los latinos mismos serían los candidatos ideales a alcanzar sus conciudadanos así como al Mundo Hispano entero. Ellos ya sabrían el idioma, y tendrían más facilidad de adaptarse a otras culturas latinoamericanas.

Desde aquel entonces, hace ya 22 años, Dios ha usado a este grupo de cristianos unidos en propósito y dedicación, para alcanzar miles de latinoamericanos con el Evangelio de Jesucristo. Muy pronto estos cristianos hondureños se percataron de cuánto venían experimentando la abundante gracia de Dios. ¡Aquellos dos pequeños grupos en Tegucigalpa y San Pedro Sula fueron trasformados en sólidas iglesias que empezaron a alcanzar a otras ciudades en Honduras y Centroamérica!

En 1982 y los años subsiguientes de esa década, las iglesia de Tegucigalpa y San Pedro Sula promovieron el Evangelio en otras tres ciudades de Honduras. En 1985 la extensión llegó al vecino país de El Salvador. A mediados de 1988, Nelson, su familia, y unos 30 de sus discípulos, se mudaron de Tegucigalpa a San Pedro Sula para apoyar el crecimiento de esta iglesia. Simultáneamente, la iglesia de Tegucigalpa enviaba un equipo pionero de la obra en Valencia, Venezuela. Sólo un año después, la iglesia de San Pedro Sula hacía lo mismo al “abrir la brecha” para comenzar una iglesia en Guatemala. Este gran entusiasmo por plantar nuevas iglesias fuera de Honduras se prolongó al verano de 1993, cuando un pequeño viaje misionero de quince días originó una iglesia en San José, Costa Rica.

La historia de Gran Comisión Latino América es sin duda un testimonio emocionante del poder de Dios. Un poder que se muestra con el desarrollo de un pequeño grupo de estudio bíblico, que Dios ha convertido hoy en casi 7 mil asistentes a las reuniones generales de fin de semana, 3 mil miembros activos, 400 líderes de grupos en hogares, y 23 pastores ordenados. ¡Todos visualizando juntos cómo alcanzar más y más hispanos con el Evangelio! Hasta ahora, Dios ha usado a estos creyentes para multiplicar este movimiento en veintidós iglesias en seis países… Pero, con una creciente visión por alcanzar a todas las naciones con el Evangelio, todos estos líderes están confiando en Dios para “establecer una iglesia creciente en cada ciudad importante de América Latina para el año 2010″.

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